viernes, 4 de mayo de 2007

Ciudadano Kane (Citizen Kane) - 1941.

DURACIÓN: 119 min.
PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: Orson Welles.
GUIÓN: Orson Welles & Herman J. Makiewicz.

Quizás la más mítica de todas. Reconocida y aclamada cinta dirigida y protagonizada por Orson Welles, retrata la vida de un magnate de la prensa cuya verosimilitud se confirma en su evidente relación con el poderoso periodista estadounidense William Randolph Hearst.

Es probable que muchos -incluso quienes no han tenido la oportunidad de verlo- se sorprendan de escuchar hacia este filme críticas casi empalagosas. Mejor película de todos los tiempos u Obra maestra de la historia del cine son sólo algunas de las frases que nos introducen a las múltiples descripciones y análisis que se pueden encontrar acerca de la cinta. Pero, ¿cuáles son exactamente las razones de tanto éxito? ¿Por qué debería ubicarse Ciudadano Kane en el primer lugar de la lista de mejores películas, si consideramos que los avances tecnológicos han capacitado a los cineastas posteriores a Welles para realizar montajes sorprendentes en efectos especiales y recursos? Y finalmente, lo que más nos importa: ¿Cuál es su verdadera relación con el periodismo?

Ciudadano Kane es una cinta innovadora. Pese a que el argumento no consiste en una creación original de Welles -pues éste más bien se dedicó a utilizar la vida de un individuo real para llevarlo a la pantalla grande-, la película es capaz de mezclar dos historias sin perder el hilo: mediante el uso de flash-back, recurso nunca antes usado en la historia del cine hasta ese entonces, Welles se encarga de unir las hazañas de un periodista que investiga la vida del fallecido Charles Foster Kane con el propio relato de la existencia del magnate. Sin embargo, los trucos técnicos del director no se limitan a la creación del flash-back. La crítica ha elogiado reiterativamente la iluminación, los elementos sonoros y el uso de la profundidad de campo con que nos impresiona durante cada segundo del montaje.

¿Verosimilitud?

William Randolph Hearst es el hombre de carne y hueso tras la polémica ficción de Charles Foster Kane. Es la ambición y astucia de Hearst la que vemos retratada en cada escena de la película. Y son precisamente éstas las características que dotaron a este millonario empresario de triunfos periodísticos inimaginables como la posesión de 28 periódicos, 18 revistas, numerosas cadenas de radio y hasta alguna productora de cine.

En Ciudadano Kane prácticamente no se omiten detalles de su personalidad y trabajo informativo, cuya ética no fue precisamente envidiable. Tildado de ser el impulsor del amarillismo e incluso el culpable de un bizarro incidente en la Guerra de Cuba de 1988, William Hearst se dedicó a plasmar sus controvertidas opiniones en cada edición de su impresionante monopolio periodístico.

Intriga, realidad y maestría son sólo un par de los ingredientes que hacen de ésta cinta una película cautivadora, clásica y excelente que nadie puede dejar de ver. Su relación con los temas más controvertidos del periodismo y con la vida del astuto dueño del New York Journal la convierte, además, en toda una joya para los estudiantes de este cuestionado y polémico oficio.