viernes, 4 de mayo de 2007

La reina de Nueva York (Nothing Sacred) - 1937.

DURACION: 77 minutos.
PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: William A. Wellman.
GUIÓN: Ben Hecht y James H. Street.

En la actualidad, es muy común ver cómo muchos individuos intentan volverse conocidos a toda costa, incluso a través de mentiras. Quizás, en nuestras inocentes mentes podríamos creer que esta forma de surgir en los medios es propia y característica del cruel escenario de la televisión de hoy, pero ¡NO! señoras y señores. Esta descarnada y letal arma viene desde hace mucho tiempo atrás. Así lo podemos comprobar en la película La reina de Nueva York.

Este filme cuenta la historia de un reconocido diario neoyorquino llamado The Morning Star, el cual comete su primer y gran error al publicar en exclusiva que un sultán africano va a donar a la ciudad un rascacielos dedicado a La Casa de la Cultura. La noticia causa furor entre la sociedad y el periódico, a su vez, confirma su destacada seriedad periodística. Sin embargo,todo se viene a bajo al descubrir que la aclamada noticia era una farsa, ya que el caritativo sultán, resulta ser un sencillo lustrador de botas reclutado por Wallace Cook, el periodista más agresivo del Morning.

Si analizamos el contexto periodístico de esta película, podremos observar que el error de Wallace, y de muchos otros profesionales del medio en la actualidad, es haber recurrido al amarillismo, corriente periodística que consiste esencialmente en modificar las noticias para hacerlas más llamativas a la lectura y, obviamente, para la venta del diario, llegando en ocasiones a publicar noticias que ¡NUNCA EXISTIERON!*, dañando así profundamente la confianza que le otorga el lector a los periódicos y denigrando, por consecuencia, el noble servicio que entrega el informante. Realidades que se mezclan muy bien en esta cinta que toca más hondo de lo que parece la ética del periodismo.

*“I make news”, William Hearst.