sábado, 5 de mayo de 2007

Corto: El Tren del Desierto.



Dirigido por Cristián Leighton, con apoyo del FONDART, este humilde, pero brillante cortometraje nos relata -o insinúa- la historia de un periodista que debe investigar sobre un antiguo tren de carga y pasajeros supuestamente dado de baja.

Primera Plana (The Front Page) - 1974.


DURACIÓN: 105 minutos.
PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: Billy Wilder.
GUIÓN: Billy Wilder & I.A.L Diamond.

¡Earl Williams se encuentra en graves aprietos! Está a punto de ser ejecutado nada más y nada menos que por asesinar a un policía. A su vez, el director del periódico Chicago Examiner, se encuentra desesperado tratando de convencer a su periodista, Walter Burns, de cubrir esta noticia antes de abandonar el trabajo. Finalmente y luego de las desesperadas súplicas de su jefe, el periodista accede sin imaginar lo que su participación significaría en la vida Earl.

Involucrado en su trabajo, Burns se hace amigo del supuesto asesino, Earl Williams, pero no precisamente para hacer crecer su círculo social, sino con la pretensión de conseguir un apoyo mutuo: el periodista le cubriría las espaldas, pero a cambio, el inculpado le daría una entrevista.

Durante el proceso investigativo, la policía descubre que están en un error, pues Williams resulta ser inocente. Sin embargo, todo sigue su curso.

Repleta de ironías y mensajes subliminales con respecto al mundo periodístico y, por qué no, a la política, esta película enfoca muy bien el sistema imperante en la época de los 20’ en los que se ambienta. Por una parte, resalta las ansias periodísticas de publicar las mejores y más exclusivas noticias -sin importar la veracidad de los hechos- tras un objetivo claro y poco descaradamente asumido: adquirir la mayor cantidad posible de suscriptores llamando su atención cueste lo que cueste.

En el otro lado de la moneda se encuentran las autoridades que utilizan esta noticia con el fin de mostrar a la comunidad que son un organismo fuerte, intentando ganar de este modo, la confianza de la población a través de la mentira y distorsión de un hecho que saben que es falso. No hace falta analizar este conflicto como otro episodio frecuente en la historia del periodismo: chantaje, manipulación indebida de la información y abuso, nuevamente, del cuarto poder del estado.

viernes, 4 de mayo de 2007

Una mujer en la penumbra (Lady in the dark) - 1944.

DURACIÓN: 96 minutos.
PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: Mitchell Leisen.
GUIÓN: Frances Goodrich y Albert Hackett.

Ser mujer es una tarea difícil. No sólo tenemos que aguantar las diferencias de sueldo, que nos griten estupideces cuando conducimos un auto -o cuando vamos cerca de alguno- y que nos califiquen por nuestro físico en lugar de interesarse en nuestro intelecto, sino que también estamos estigmatizadas en la labor periodística.

Si un hombre decide ser periodista se cree que será para descubrir, informar, enseñar y todas esas importantes funciones que nombramos un par de entradas atrás… Sin embargo, si una mujer decide seguir los pasos en esta misma labor, su trabajo, según el testimonio cinematográfico de la cinta que comentaremos a continuación, tiende a limitarse sólo a las revistas femeninas. ¡Insólito!

Es precisamente ésta la casi espeluznante realidad que se caracteriza en Una mujer en la penumbra, donde Liza Elliot, editora de una popular revista de modas femenina, cuenta con varios puntos a su favor: belleza, éxito y tres hombres pretendiéndola y con un no menospreciable detalle en su contra: Pese a todos sus privilegios, no es feliz.

Superación personal y mucho esfuerzo es la receta fundamental que Liza debe preparar para salir de esta crisis. Una cinta con un subliminal mensaje acerca de la discriminación de género en el ejercicio periodístico que nos deja pensando cosas como...

Por favor, hombres: ¡Admítanlo! Ambos sexos somos igualmente capaces y en materia periodística no nos quedamos atrás. Si no nos creen, refresquen un poco su memoria y recuerden que el último Pulitzer se lo ganó una mujer, y lo mejor de todo: ¡chilena!

Ejem, ejem...

Video: Meet John Doe.



Quizás algo difícil de comprender para los hispanohablantes, pero lo principal es: ¿Notan el mendigo del que les hablamos en el post anterior? Bueno, él es Juan Nadie, candidato a la presidencia de Estados Unidos por error, o mentira, de una inocente periodista.

¿Alguien pone en duda el concepto de cuarto poder del Estado?

Juan Nadie (Meet John Doe) - 1941.

DURACIÓN: 132 minutos.
PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: Frank Crapa.
GUIÓN: Robert Riskin.

Quizás no está demás recordarles, estimado público, lo influyente que puede llegar a ser el periodismo en la sociedad: crea opinión, informa, genera temas de discusión, temas para reflexionar, educa, entretiene y una infinidad de cosas más que de enumerar ocuparían toda la capacidad de carácteres de este venerable blog.
El periodismo, en efecto, tiene la cualidad -por sobre otras carreras- de ser total y absolutamente moderador del pensamiento de la sociedad; no por nada fue, y es, una de las principales armas para manipular y someter a toda una nación (recordemos su influencia en los viejos modelos totalitarios: URSS, Alemania, e Italia).

La prensa, en síntesis, puede mover masas, ya sea para bien o para mal de la sociedad y es precisamente en Juan Nadie donde ésto queda claramente reflejado.

Este filme nos relata la historia de un magnate que compra un periódico en decadencia: sus ventas estaban por el suelo y el presupuesto era cada vez más estrecho. Es por esto que, en una decisión desesperada, opta por despedir a todo el personal.

Sin embargo, una de las periodistas cambiará el rumbo de la cinta al escribir como último artículo una falsa carta en la que un desempleado amenaza con tirarse desde el tejado del ayuntamiento el día de Navidad si los políticos no hacen nada por combatir la situación. La carta causa tal revuelo que se ven obligados a contratar a un vagabundo para que declare como autor de la carta, en la que por supuesto, no tuvo nada que ver.

Progresivamente, este hombre toma tanta auténtica conciencia social que llega a ser candidato a la presidencia de los Estados Unidos.
¡Bizarrísimo!

Si bien en la película el engaño al público nos lleva a un sorprendente y quizás positivo resultado, la mayoría de los casos en que la prensa utiliza su capacidad informativa para dar a conocer falsas noticias tiene consecuencias muy negativas. Es por esta razón que debemos tener un extremo cuidado en las cosas que se publican o que se informan a la sociedad, sobre todo porque una de las principales características que debería tener un periodista es la honestidad.

¡Recuerden chicos! Las mentiras no son buenas, matan el alma y la envenenan. (¿O era la venganza?).

Y tú, ¿cómo criticas una película?

O estudiamos periodismo o estudiamos cine. Pocos son los que critican una película con estudios avanzados en ambas áreas y muchos los que se atreven a simplemente comentar. Pésimo final, temas muy trillados o efectos especiales increíbles son los juicios más comunes entre la gente, pero los periodistas suelen explayarse más. ¿Conocimientos técnicos sobre el cine? En la mayoría de los casos, no. Simplemente clases en la universidad sobre cómo escribir y analizar un producto. El resultado de la crítica depende de muchos factores. La apreciación, quizás, es el punto más importante, pero, ¿es suficiente para un análisis objetivado y verosímil?

No hay muchos manuales o guías sobre cómo criticar al cine profesionalmente, o más bien, desde un punto de vista periodístico. Quizás debería bastar con la investigación ardua en la que todo informante debe enfrascarse antes de redactar cualquier artículo, pero el cine tiene ese componente especial que lo vuelve más difícil de abarcar: subjetividad rebosante. En consecuencia, cada cinta puede ser analizada de tantos modos distintos dependendiendo del parámetro que utilicemos (experiencias, emociones, ideologías) que la producción textual final puede resultar muy controversial: repugnante para algunos y altamente satisfactoria para otros.

Sin embargo, y como en la mayoría de los casos, es el público el que decide. ¿Obedecer la crítica general y no ir al cine a ver esa película tan mal calificada o simplemente arriesgarse a perder dinero y luego salir del cine con una sonrisa de sorpresa? Ustedes eligen.

La reina de Nueva York (Nothing Sacred) - 1937.

DURACION: 77 minutos.
PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: William A. Wellman.
GUIÓN: Ben Hecht y James H. Street.

En la actualidad, es muy común ver cómo muchos individuos intentan volverse conocidos a toda costa, incluso a través de mentiras. Quizás, en nuestras inocentes mentes podríamos creer que esta forma de surgir en los medios es propia y característica del cruel escenario de la televisión de hoy, pero ¡NO! señoras y señores. Esta descarnada y letal arma viene desde hace mucho tiempo atrás. Así lo podemos comprobar en la película La reina de Nueva York.

Este filme cuenta la historia de un reconocido diario neoyorquino llamado The Morning Star, el cual comete su primer y gran error al publicar en exclusiva que un sultán africano va a donar a la ciudad un rascacielos dedicado a La Casa de la Cultura. La noticia causa furor entre la sociedad y el periódico, a su vez, confirma su destacada seriedad periodística. Sin embargo,todo se viene a bajo al descubrir que la aclamada noticia era una farsa, ya que el caritativo sultán, resulta ser un sencillo lustrador de botas reclutado por Wallace Cook, el periodista más agresivo del Morning.

Si analizamos el contexto periodístico de esta película, podremos observar que el error de Wallace, y de muchos otros profesionales del medio en la actualidad, es haber recurrido al amarillismo, corriente periodística que consiste esencialmente en modificar las noticias para hacerlas más llamativas a la lectura y, obviamente, para la venta del diario, llegando en ocasiones a publicar noticias que ¡NUNCA EXISTIERON!*, dañando así profundamente la confianza que le otorga el lector a los periódicos y denigrando, por consecuencia, el noble servicio que entrega el informante. Realidades que se mezclan muy bien en esta cinta que toca más hondo de lo que parece la ética del periodismo.

*“I make news”, William Hearst.