Juan Nadie (Meet John Doe) - 1941.
DURACIÓN: 132 minutos.PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: Frank Crapa.
GUIÓN: Robert Riskin.
Quizás no está demás recordarles, estimado público, lo influyente que puede llegar a ser el periodismo en la sociedad: crea opinión, informa, genera temas de discusión, temas para reflexionar, educa, entretiene y una infinidad de cosas más que de enumerar ocuparían toda la capacidad de carácteres de este venerable blog.
El periodismo, en efecto, tiene la cualidad -por sobre otras carreras- de ser total y absolutamente moderador del pensamiento de la sociedad; no por nada fue, y es, una de las principales armas para manipular y someter a toda una nación (recordemos su influencia en los viejos modelos totalitarios: URSS, Alemania, e Italia).
La prensa, en síntesis, puede mover masas, ya sea para bien o para mal de la sociedad y es precisamente en Juan Nadie donde ésto queda claramente reflejado.
Este filme nos relata la historia de un magnate que compra un periódico en decadencia: sus ventas estaban por el suelo y el presupuesto era cada vez más estrecho. Es por esto que, en una decisión desesperada, opta por despedir a todo el personal.Sin embargo, una de las periodistas cambiará el rumbo de la cinta al escribir como último artículo una falsa carta en la que un desempleado amenaza con tirarse desde el tejado del ayuntamiento el día de Navidad si los políticos no hacen nada por combatir la situación. La carta causa tal revuelo que se ven obligados a contratar a un vagabundo para que declare como autor de la carta, en la que por supuesto, no tuvo nada que ver.
Progresivamente, este hombre toma tanta auténtica conciencia social que llega a ser candidato a la presidencia de los Estados Unidos.
¡Bizarrísimo!
Si bien en la película el engaño al público nos lleva a un sorprendente y quizás positivo resultado, la mayoría de los casos en que la prensa utiliza su capacidad informativa para dar a conocer falsas noticias tiene consecuencias muy negativas. Es por esta razón que debemos tener un extremo cuidado en las cosas que se publican o que se informan a la sociedad, sobre todo porque una de las principales características que debería tener un periodista es la honestidad.
¡Recuerden chicos! Las mentiras no son buenas, matan el alma y la envenenan. (¿O era la venganza?).